Roteiro en la red, 7
Luis Miguel Aguilar

El equipo de Inglaterra se ha vuelto como aquel Arsenal de los años setenta y ochenta, antes de que llegara Arsène Wenger a dirigirlo: boring. Esta aburrición comienza desde el momento en que sus dos medios ofensivos, Lampard y Gerrard, por órdenes de Capello juegan como dos contenciones más, y casi tienen prohibido subir un poco más allá de su media cancha y encontrarse con sus atacantes aislados: Lennon, Heskey y Rooney, que del mismo modo pasan más tiempo en su propio campo que en el campo rival. Ahora: este mundo es tan raro que la Albión aburridora puede hacer que el futbol regrese a casa, pero a su nueva casa la casa italiana, que es la casa a donde el futbol se ha ido en los últimos mundiales: el equipo de comienzo horrible y aburrimiento letal va superando las etapas y empieza con un par de goles a favor, hasta ganar el campeonato. Inglatalia, visto así, tiene esa pasta de campeón: en el futbol de hoy, solamente lo aburrido permanece y dura hasta después de la soporífera final con tiempos extras y penalties.