Messi es el futuro utópico del futbol hecho presente. Espacios reducidísimos en que a cualquier otro la presión le haría errar el control más básico son ampliados por obra y gracia de la zurda del 10 argentino. “En una baldosa”, es la expresión que mejor describe sin las demasiadas palabras esa capacidad para salir airoso de los lugares más recónditos, más imposibles, más poblados de piernas enemigas y más estrechados por las líneas de cal. Es utopía futura, hoy, porque encarna esa virtud técnica de engrandecer lo pequeño, inalcanzable para el resto del mundo.

messi

En Argentina –donde existen las controversias más profundas y legítimas alrededor de su figura– no se cuestiona la virtud técnica sino el que dicha virtud aún no dé títulos allá como sí los da al Barcelona del otro lado del Atlántico. Que si en su país no tiene a Iniesta, que si se marchó muy chico de Rosario y por ende es insensible a los colores, que si en Sudamérica no corre como en el Camp Nou, que si los hay compañeros de selección que lo traen a malquerer. Tal es la discusión sobre Messi que aquellos de sus connacionales que le eximen de toda crítica son tachados de aduladores y aquellos que le critican todo, de malagradecidos. O blaugrana o albiceleste sin justo medio.

Dos artículos aparecidos en lapso de un año, producto de escenarios diametralmente opuestos, señalan cómo debemos entenderlo más allá de la adulación y la ingratitud sin mesura. El primero apareció al poco de perdida la final de Brasil en el Clarín de Buenos Aires bajo el encabezado El periodista que más conoce a Messi revela qué le pasó en el Mundialy en él se dice que los técnicos de la entidad blaugrana “lo colocaron a 20 metros del arco contrario… el objetivo es que corra lo menos posible y que sea la pelota la que lo haga”. Lo que Guillem Balagué, autor del texto, sugiere, es que el físico de Messi no está acondicionado para jugar a otra cosa que no sea Barça y de este modo se le vio caminando durante la última hora del partido contra Alemania en Maracaná.

El segundo artículo, aparecido tras conseguida la quinta Champions del Barcelona y cuarta en su cuenta personal, es una entrevista del periodista inglés Sid Lowe con un compañero de club: el mediocampista croata Iván Rakitic. Preguntado sobre las exigencias físicas de jugar Barça, respondió:

Leo no es el mejor jugador del momento, sino el mejor de la historia. Neymar es muy joven pero siempre puede hacer la diferencia, y Luis [Suárez] es lo mismo. Ellos condicionan el juego. Presionamos arriba para ganar el balón a 20 metros del arco, no 50, para que ellos tengan uno o dos jugadores en frente, en lugar de cinco. Tú trabajas para ellos. Pero está bien – si tenemos que correr 5,000 ó 10,000 metros para ellos, entonces lo haremos. Hay montones de grandes futbolistas pero sólo hay un Leo y miras por él. Si yo puedo ayudar a que jueguen un poco mejor, perfecto.

El rasgo común de ambos textos, pese a que uno aborda al Messi de una final perdida y el otro al Messi de una final ganada, es que el resultado parece depender de si la escuadra entera juega por y para él. Esos 20 metros fundamentales para ver al mejor Leo son resultado de los 100 kilómetros acumulados en las piernas del resto de sus compañeros como requisito para mirar por él. Tras la final que Argentina perdió en Santiago ante Chile con él sobre el césped el alud de opiniones contrarias y favorables viralizó un video de youtube que parecía zanjar toda discusión sobre su rol en la derrota, con el “no se la dieron” como punto de partida.  Poco importó si Javier Mascherano dio un pase vertical a un compañero mejor colocado porque Messi estaba atrás, si Ángel Di María regateó para abrir espacio franco para Agüero porque Messi estaba atrás, si Éver Banega avanzó con balón controlado porque Messi estaba atrás. Argentina perdió porque no se la dieron, aunque haya estado atrás.

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El siguiente nivel de análisis consiste en dejar ya de aproximarnos a su desempeño individual (condicionado por si sus equipos corren o no para él), en aras de comenzar a aproximarnos al desempeño colectivo de sus equipos (condicionado por la satisfacción de sus necesidades individuales). Solía decir Carlos Alberto Parreira, técnico campeón del mundial de 1994, que en el futuro del futbol se vislumbrarían formaciones tácticas sin delanteros. De un 4-4-2 a un 4-6-0 hecho posible gracias a la evolución física y a la inteligencia táctica de futbolistas equitativamente capacitados para atacar y defender: la universalidad.

En este contexto, Barcelonizar a Argentina para acomodar la virtud técnica del coleccionista de Balones de Oro representa un retroceso, un paso atrás en la historia de un deporte cuya esencia es inequívocamente colectiva. Su virtud, innegable como es, debe en cambio someterse a la negociación de lo grupal: la Argentina que resistió atrás hasta tiempos extras los embates teutones con un Messi caminando y la Argentina que llegó a la misma instancia ante Chile un año después con varios de los compañeros de Messi con los isquiotibiales desgarrados demuestran que el justo medio entre colectividad e individualidad debe encontrarse. Lionel Messi no será jamás esa deidad futbolística que las multitudes fuera de Argentina tanto veneran si antes él no suda y padece como uno más entre los hombres.

César Martínez
@CesarKickoff

 

2 comentarios en “Leo Messi ¿un paso atrás para el futbol?

  1. Otro articulo mas intentando volver a una leyenda a uno q no pasa de ser buen jugador me queda claro q hacer este tipo de articulos tiene como objetivo justificar a un jugador q no da el ancho para la imagen q se vende del mismo tuvo un buen año q fue el 2010 dond si era un fenomeno de ahi nada especial pero claro lo ha llevado a tener triunfos un equipo con jugadores fuera de serie como iniesta o busuqets y la siempre negada ayuda del arbitraje tanto en su liga como en la champions no se engañen messi es uno mas de una larga lista de buenos jugadores y esta muy lejos de ser el mejor de la historia solo es un producto fabricado para vender