En su Historia de la Revolución Francesa, Piotr Kropotkin incluyó una tesis tan sencilla como verosímil: la Monarquía se colapsó porque el desarrollo de las relaciones económicas ya no se correspondía con tal institución y entonces burgueses y campesinos debieron aliarse sólo transitoriamente para acelerar el fin del antiguo régimen o ancien régime. Algo similar está pasando ahora con la FIFA al colapso de la figura de Joseph Blatter.

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Finalizado el partido por el tercer lugar de la Copa América entre Perú y Paraguay, los organizadores levantaron el estrado para repartir los reconocimientos de cuarto a los guaraníes y de tercero para los peruanos.

Cuál no fue la sorpresa de muchos al ver sobre aquel estrado al presidente de la Real Federación Española de Futbol, Ángel María Villar, ex futbolista del Athletic de Bilbao y quien ostenta su cargo desde 1988, junto al Secretario General de la Unión Europea de Futbol (UEFA), Gianni Infantino, quien es mejor conocido como el calvo que hace los sorteos de Champions y Europa League. Lo peculiar es que en el torneo sudamericano de selecciones haya dirigentes europeos y no sudamericanos colgando medallas. La escena seguramente se repetirá en la final.

Villar no sólo preside el balompié en España. También es el Vicepresidente primero de la UEFA y uno de los siete vicepresidentes del Comité Ejecutivo de la FIFA junto a Michel Platini, el jerarca de Europa, ambos debajo en el organigrama de Sepp Blatter, a quien ya se denomina como cadáver político. Lo curioso es, como observó el periodista Ariel Judas, que el hijo de Villar, Gorka Villar, nacido en Bilbao, es jefe de asuntos legales de la Confederación Sudamericana, la Conmebol. Un artículo publicado en El País bajo la firma de Ladislao Moñino documenta que el hijo de Villar habría escalado la estructura política de la Conmebol gracias a la amistad entre su padre y el fallecido jerarca sudamericano Julio Grondona. Gorka, según el texto de El País, habría conseguido operar en favor de Boca Juniors para reducir ostensiblemente la sanción a su estadio tras el escándalo del gas pimienta lanzado por sus barrabravas contra los futbolistas de River Plate un par de meses atrás.

En un acto oficial de un torneo oficial de la Conmebol las autoridades deberían ser los mismos oficiales de la Conmebol, no los de la UEFA. Pero como diversas voces señalan —una de ellas Romario— quienes tomaron la estafeta de la vieja guardia del futbol sudamericano o bien han sido acusados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, o bien se manejan con cautela extrema por temor a verse involucrados en nuevos problemas legales. La vieja guardia sudamericana, en otras palabras, las de Kropotkin, actuó y floreció bajó la monarquía en la FIFA de Blatter. A la caída del ancien régime, ocurre lo que en estos momentos vemos ante nuestros ojos: la lucha por llenar el vacío de poder librada por la UEFA en lo que parece más un simple cambio de guardia que una revolución.

@CesarKickoff