GonzaRodríguez

Imagen del artista gráfico Gonza Rodríguez.

Acaso las recientes y frecuentes citas a sus declaraciones y encíclicas por parte de políticos tan distintos como el aspirante presidencial estadounidense Bernie Sanders y el ex presidente Felipe Calderón confirmen que en el Papa Francisco hay al menos una reivindicación por hacer para casi todos. Desde las críticas a la desigualdad hasta las observaciones sobre el calentamiento global pasando por los acicates a la curia romana, Francisco aparece como un modelo de pontífice que complementa, si no que antagoniza, al pontífice tecnócrata —menos afable— que pasó décadas inmerso como cardenal en esa misma curia, Benedicto.

Quizás por eso mismo, por esa abundancia de símbolos y discurso que hay en la forma tan particular en que él lleva esa investidura que por sí misma involucra poder y controversia, Francisco es visto también como un hombre de futbol. Jorge Mario Bergoglio, entonces arzobispo primado de Buenos Aires, nunca ocultó sus simpatías por el Club Atlético San Lorenzo de Almagro, el Ciclón del barrio de Boedo, incluso mostrando el escudo a la feligresía durante alguna misa oficiada en la catedral metropolitana. Cuando resultó electo sucesor de Joseph Ratzinger en 2013, le fue compuesta una Cumbia Papal cuyas letras parecen más cántico de hinchas de los estadios que música pastoral:

Por derecho divino
el papa es argentino.
Brasilero, brasilero,
¡qué amargado se te ve!
tenemos a Pancho primero
que es más grande que Pelé.

Francisco desde luego hizo caso omiso de las sornas de sus paisanos hacia los católicos brasileños por no haber sido elegido Papa un representante del país con más católicos de todo el mundo. Al poco del humo blanco de la plaza de San Pedro, el nuevo vicario voló a Brasil para presidir la Jornada Mundial de la Juventud sobre las arenas de la playa de Copacabana en Río de Janeiro. Y, cuándo no, también esa ocasión fue utilizada por los medios argentinos para realizar un comercial de apoyo a la albiceleste en la búsqueda del favor divino para alzar en 2014 el título mundial negado desde 1986. Mantas, trapos, máscaras, disfraces, crucifijos, fotos, vírgenes de Luján. Todo para pedir la intercesión de Francisco a favor de Argentina y al final parecería que pesó más la de Benedicto en favor de Alemania.

La Copa América habrá encumbrado ya a un campeón entre el anfitrión Chile o la Argentina de Leo Messi para cuando Francisco aterrice en Quito, Ecuador, como parte de una gira de ocho días que también incluye a Bolivia y Paraguay. Se trata del primer viaje de este Papa en América Latina (la Jornada Mundial de la Juventud fue planeada por su predecesor antes de renunciar) y el editor en temas religiosos de CNN, Daniel Burke, enfatiza que, a diferencia de Juan Pablo II y Benedicto XVI, quienes se caracterizaron por hacer las más de sus visitas en países primermundistas, la elección de Francisco “señala un cambio en el pensamiento eurocéntrico de la Iglesia”. Los observadores piensan que en los primeros dos países el Papa encontrará campo fértil para sus posiciones contrarias a un sistema económico mundial que, según su encíclica Laudato Si’, genera pobreza y degrada el medio ambiente. Pero el paso por el Paraguay despertará interés porque las contradicciones internas de la curia local fueron expuestas por el pontífice cuando hace un año destituyó de su cargo al entonces obispo Rogelio Livieres “por serias razones pastorales y así convenir a la Iglesia de Paraguay”. Así como se especuló que la destitución de Livieres obedecía a un presunto encubrimiento de casos de abuso sexual, el propio Livieres declaró sentirse perseguido ideológicamente por oponerse a la Teología de la Liberación. Como en el futbol, Francisco encontrará en Sudamérica hinchas religiosos a su causa e hinchas bastante críticos, por decir lo menos.

Tomando yerba mate, recibiendo camisetas de los clubes más populares, y posiblemente de algunos de los más humildes también, y leyendo el evangelio en español rioplatense se verá al Papa por Ecuador, Bolivia y Paraguay con los ecos de la Copa América aún resonando en el continente. Sólo los argentinos sabrán si la intercesión pedida un año antes habrá logrado el favor divino, pero lo que indiscutiblemente se sabe es que Francisco es un hombre de futbol.

César Martínez