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Con ninguna otra formación como con el 4-4-2 queda tan probado aquel viejo dicho, atribuido a Carlos Miloc, de que “el gol es el táctico del futbol”. Miguel Herrera ha resuelto experimentar con este parado ya que, según sus propias declaraciones, “parece que a muchos les gusta”. ¿Pero, qué es aquello que hace del 4-4-2 simultáneamente un parado del agrado de varios, por un lado, y un parado tan voluble a los caprichos del marcador, por el otro?

En pocas palabras, el 4-4-2 es el sistema más práctico de todos por su simetría: dos delanteros, dos contenciones, dos volantes, dos laterales y dos centrales. Divide el terreno de juego en cuadrantes iguales y así cada uno de los jugadores de campo conoce cuál es su parcela específica y cuáles las de sus compañeros. Además, cubre todo el ancho en defensa y medio campo (una media de tres hombres, como la usada por México contra Brasil el año pasado, puso a Héctor Herrera, Andrés Guardado y José Juan Vázquez en inferioridad numérica contra los cuatro mediocampistas brasileños, Óscar, Gustavo, Ramires y Hulk, y fue así que Memo Ochoa acabó elegido el mejor de ese partido por la FIFA). Se trata pues de un sistema tan didáctico que es “lo de cajón” en el futbol amateur y arregla no pocos problemas en el profesional.

Para entender qué es lo que hace del 4-4-2, por toda su practicidad y su simetría, un dibujo muy propicio a desdibujarse hay que recordar a Miloc. Si tu objetivo como entrenador es mantener el cero atrás o conservar un marcador, este sistema te permite juntar las dos líneas de cuatro muy cerca de tu portería para cerrar espacios por dentro y por fuera. Incluso dejando a los dos nueves adelante tú preservas la opción de buscar un pelotazo, colocarlos en situación de mano-a-mano con los centrales enemigos y contragolpear. Si lo que necesitas en cambio es lanzarte a atacar, el 4-4-2 jugará en contra tuya como jugó en contra de Paraguay en el 6-1 que Argentina le propinó.

Al tratarse de una semifinal a partido único y después de recibido el primer gol tras un despiste defensivo en un balón parado, el 4-4-2 paraguayo debió activarse en modo ataque. Esto es, y como se observa en la gráfica de arriba, adelantar a los volantes y, enfáticamente, a los laterales también para crear situaciones de dos contra uno por los costados, las famosas “pasadas” (teóricamente, los defensas laterales son hombres libres y por ello Carlos Alberto, Cafú o Roberto Carlos son más recordados por lo ofensivo que por lo defensivo). Así llegó el primer y único gol guaraní, el lateral Bruno Valdez se lanzó brutalmente al frente para robarle la cartera a Javier Pastore, encontrar a la defensa albiceleste absolutamente descolocada y servir para Lucas Barrios, quien fusiló a marco abierto. Los paraguayos creyeron haber encontrado el camino a la gloria.

Sin embargo siguieron empujando tanto y tan arriba con volantes y laterales que dejaron océanos de espacio para el contragolpe argentino atrás. Sí, era Messi. Sí, Di María y Pastore también. Pero el 4-4-2 albirrojo se modificó tanto en 2-4-4 que los goles albicelestes tercero, cuarto, quinto y sexto parecían más jugadas de liga dominical que de semifinales de Copa América. El tercero de Argentina y segundo de Ángel Di María es inverosímil: incluso antes de que Messi se sacuda de encima la marca de dos, Argentina ya tiene cinco contra tres a favor. Al final era Paulo Da Silva solo en la adversidad.

Con el 4-4-2 no hay términos medios, su volubilidad es demasiada. Un técnico que use 4-4-2 para atacar y que no lance a los laterales al frente probablemente no alcanzará su objetivo porque entonces estará intentándolo solamente con cuatro hombres y entonces recibirá críticas por inflexible, precavido y cuadrado. Si lanza a los laterales y ataca con seis entonces dejará a los centrales mano-a-mano atrás, vendrán los contragolpes y las críticas por irresponsable, desmesurado e imprudente. Llamativamente el 4-4-2 fue utilizado ya por José Manuel de la Torre, Luis Fernando Tena y Víctor Manuel Vucetich con el Tri en el hexagonal anterior.

Jugando 4-4-2 Carlos Miloc tiene razón: en las buenas permite conservar pero en las malas pasa lo que a Paraguay. El gol es el táctico.

César Martínez

 

3 comentarios en “Los problemas del 4-4-2 de Miguel Herrera

  1. en lo que yo recuerdo el parado de antaño era el 4-2-4, pero el que se practicaba en los llanos era el T-B, los parados tacticos funciona segun la calidad de los futbolistas que lo practican, para mi el mejor delantero que ha tenido mexico se llamaba hector hernandez, el no era cazagol ni poste ni rematador, el recibia la bola y se daba la vuelta con ella, y no es lo mismo un balon de cuero con uno de ahora, con los de antes habia que saber pegarle porque eran piedras.

  2. Muy buen texto. Me gustaría debatir sobre tu análisis, pero no he podido ver la Copa América (me he remitido a ver el mundial femenil que es lo que transmiten donde vivo). Sin embargo, vale la pena recalcar que pararse en 4-4-2 no implica atacar con simetría, ya que todo depende del planteamiento del entrenador, los jugadores disponibles y las asociaciones entre ellos. Por ejemplo, un equipo que juega 4-4-2 puede tener un lado fuerte (más ofensivo) al contar con un lateral con mayor proyección, y/o un buena sociedad lateral-volante. Así, una pasada por el lado fuerte podría implicar recorrer al lateral del lado débil para formar línea de 3 y evitar el mano a mano. En mi opinión, el desdibujo de Paraguay se debe a falta de disciplina táctica (Ramón Díaz lleva ~6 meses en el cargo) y desesperación por el marcador. Por último, respecto a Herrera recurriendo al 4-4-2, estoy de acuerdo en que es de preocuparse porque Layún y Aguilar se desempeñan bien como carrileros, pero no son laterales idóneos. Asímismo, Herrera tendrá poco tiempo para diseñar estrategias que cubran las deficiencias de la formación, en especial si se considera que la mayoría de los rivales en Copa Oro saldrán a contragolpear.

  3. Estoy totalmente de acuerdo con tus ideas, René. Sígueme en @CesarKickoff que creo que se podrían hacer debates muy fértiles.